Seña de identidad de Cabezón, testigo de su historia y enlace entre los dos enclaves de población del municipio. Sus orígenes se remontan a la época romana, sustituido en la Edad Media por el actual y reformado en el siglo XVII. Tiene nueve ojos, cuatro de perfil ojival apoyados sobre pilares redondos y los cinco restantes de medio punto sobre pilares poligonales.
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